Enfrente de una carta con quince nombres, lo normal es pedir siempre el mismo. Pero la diferencia entre uno y otro es más sencilla de lo que parece: todos salen del mismo espresso, y lo que cambia es cuánta leche lleva y cómo está esa leche.
Primero, el espresso
El espresso es café concentrado: se pasa agua caliente a presión por café muy fino. Sale poquito, entre 25 y 40 mililitros, con una capa color caramelo arriba que se llama crema. Casi todo lo demás de la carta es espresso con algo.
Los que llevan agua
- Americano: espresso con agua caliente. Sabe a café de filtro pero más redondo. Si lo quieres menos fuerte, pide más agua, no menos café.
- Lungo: espresso al que se le deja pasar más agua desde la máquina. No es lo mismo que un americano y suele ser más amargo.
Los que llevan leche
Aquí la clave es la espuma. La leche vaporizada tiene dos partes: la leche caliente y sedosa de abajo, y la espuma de arriba.
- Cortado: espresso con la misma cantidad de leche caliente. Poca espuma. Es un trago corto y fuerte.
- Capuchino: más o menos un tercio de espresso, un tercio de leche y un tercio de espuma. Va en taza chica (150 a 180 ml). La espuma es gruesa y se nota.
- Latte: mucha más leche, en vaso grande (240 ml o más), con una capa delgadita de espuma arriba. Es el más suave de todos.
- Flat white: entre el capuchino y el latte, en vaso mediano, con la leche muy sedosa y casi sin espuma gruesa. Sabe más a café que un latte porque hay menos leche.
- Mocha: latte con chocolate. Si te gusta el café pero todavía te parece amargo, empieza por aquí.
Los fríos
- Café helado: café ya hecho, enfriado y servido con hielo.
- Frappé: café licuado con hielo, leche y azúcar. Es una bebida de textura, tipo malteada.
- Cold brew: café extraído en frío durante muchas horas. No es café caliente enfriado, y sabe distinto: más dulce y mucho menos ácido.
¿Cuál pido si no sé qué quiero?
Si nunca tomas café solo, empieza por un latte o un mocha. Si ya te gusta el café y quieres sentirlo más, pide un flat white o un cortado. Si quieres algo largo para acompañar el trabajo, un americano.
Y si de plano no sabes, dile al de la barra cómo te gusta: dulce, fuerte, suave, con mucha leche. Eso ayuda más que el nombre.
